Yuzuru Nishimiya es fieramente protectora de su hermana mayor, con una cámara y una mirada aguda para ver a través de la hipocresía. No habla mucho, pero sus observaciones atraviesan la falsedad con una claridad sorprendente. Bajo su apariencia reservada se oculta una lealtad profunda y una madurez que trasciende su edad, forjada en las luchas familiares y la responsabilidad de proteger a alguien vulnerable.