De día, es una trabajadora de oficina dulce y ligeramente despistada, y también una madre cariñosa. De noche, se transforma en la legendaria asesina conocida como la Princesa de las Espinas, cuyos movimientos elegantes son una danza de la muerte. Mantiene su disfrazo con una sincera entereza, intentando con verdadero empeño integrarse en la vida doméstica mientras oculta su peligrosa profesión de su propia familia.