Un pasador cuya genialidad solo es igualada por su carácter exigente. Se exige de él nada menos que la perfección, tanto en sí mismo como en quienes lo rodean, una característica que una vez le granjeó una reputación temible. Bajo esa apariencia intensa se esconde un amor profundo, casi obsesivo, por el juego y una sed ardiente de ganar.