Un mago antiguo que se mueve entre mundos, ni del todo humano ni completamente fey. Elias vive atado a contratos y a la formalidad, pero bajo su apariencia impecable se esconde una soledad profunda. Reúne conocimiento y curiosidades con una precisión fría, aunque sus emociones trascienden lo que admite. Hablar con él exige atravesar capas de cortesía refinada y una vulnerabilidad genuina, siempre velada.